Una guía con luz, horarios y permisos reales, escrita después de fotografiar parejas por toda la ciudad, no copiada de una lista de Pinterest.
Cada vez que una pareja me escribe para su boda en Barcelona, la primera pregunta suele ser la misma: ¿dónde hacemos las fotos? La ciudad tiene decenas de rincones bonitos, pero solo unos pocos funcionan bien a la hora en la que de verdad vais a estar allí, normalmente entre el final del convite y la puesta de sol, con el grupo esperando y poco margen. Esto es lo que he aprendido moviéndome por Barcelona con novios, cámara y poca paciencia por parte de los invitados.
Es el sitio que más nos piden por Instagram, y con razón: trescientos sesenta grados sobre la ciudad y el mar al fondo. Lo que casi nadie cuenta es que no se llega en coche, son diez minutos de subida a pie desde la Travessera de Dalt, así que si la novia lleva tacón alto conviene un cambio de calzado en el bolso. La mejor franja son los cuarenta minutos antes de la puesta de sol; a partir de mayo hay que llegar con una hora de margen para encontrar hueco, porque es un mirador público y se llena de gente ajena a la boda. Funciona mejor para la pareja sola que para fotos de grupo grande: el espacio real disponible es más pequeño de lo que parece en las fotos que circulan por internet.
Aquí no hay un mirador que fotografiar, sino una trama de calles estrechas donde la luz entra solo durante un rato concreto del día, distinto en cada calle según su orientación. La Plaça de Sant Felip Neri es preciosa pero diminuta y suele estar llena de turistas haciendo la misma foto; antes de las nueve de la mañana está prácticamente vacía. Para un grupo pequeño no hace falta permiso, pero si el reportaje se alarga y el fotógrafo monta luz artificial o trípode de forma prolongada, el Ajuntament sí puede pedirlo, así que vale la pena preguntarlo si tenéis pensada una sesión larga por el barrio.
La cascada monumental y los jardines dan una sombra suave a mediodía, cuando el resto de la ciudad tiene un sol demasiado duro para retratos. Buena opción en bodas de verano con un hueco entre la ceremonia y el banquete.
La hora azul, esos quince minutos justo después de que se ponga el sol, da un tono frío muy elegante sobre el mar. Fuera de temporada alta el paseo se vacía; en julio y agosto hay que contar con bastante gente alrededor.
Escalinatas y vistas a gran escala, ideal si el grupo es numeroso. Para trípode profesional, Parcs i Jardins pide autorización previa, y se tramita con unos quince días de antelación, así que no es cosa de última hora.
Es probablemente el lugar más fotografiado de Barcelona, y también el que más dolores de cabeza da. La zona monumental es de pago y limita el número de personas y el tiempo dentro, y el uso profesional de cámara requiere una autorización aparte de la entrada normal. Si no la tenéis gestionada con antelación, hay alternativas con un encanto modernista parecido y muchas menos restricciones, como los jardines de Villa Cecília o el propio Parc de la Ciutadella.
«El mejor sitio de Barcelona para vuestras fotos no es el que sale en Pinterest: es el que tiene buena luz a la hora exacta en la que vais a estar allí.»
— Una norma que se cumple en casi todas las bodas
Contadme cuándo y dónde es la boda y miramos juntos qué rincones tienen sentido para vuestro horario real.
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