Cuándo hacerla, qué llevar y los rincones que mejor funcionan en cámara, con fotos reales de una sesión por la ciudad.
Barcelona es, con diferencia, el escenario que más me piden para sesiones de preboda, incluso de parejas que luego se casan a cientos de kilómetros de aquí. Tiene sentido: cambia de piel calle a calle, la luz se comporta distinto en cada barrio, y no hace falta salir del centro para tener diez fondos completamente diferentes. Esto es lo que suelo contar a las parejas antes de salir a hacer las fotos.
Una preboda es una sesión de fotos hecha antes de la boda, normalmente unas semanas o meses antes, sin el estrés del día grande. Muchas de las parejas que fotografío en Barcelona no se casan en la ciudad: viven aquí, se conocieron aquí, o simplemente les gusta más que ningún otro sitio para hacerse fotos, y la boda en sí ocurre en otro lugar. Hacer la preboda en Barcelona, aunque la ceremonia sea en otra provincia, es una forma de que la ciudad forme parte de vuestra historia visual sin condicionar la logística de la boda.
La primavera y el otoño suelen dar la mejor combinación de temperatura agradable y luz suave; en pleno verano el mediodía es duro y conviene reservarlo para primera hora de la mañana o las dos últimas horas antes de la puesta de sol. Una sesión completa suele durar entre hora y media y dos horas, moviéndose entre dos o tres localizaciones como mucho, porque más paradas casi nunca significan mejores fotos, solo más cansancio. De ahí suelen salir entre sesenta y ochenta fotos editadas: la selección real, no todo lo que se dispara.
Los tonos tierra, crudos, verdes apagados y azules medios contrastan bien con la piedra gris y los tonos cálidos de la ciudad. Un color sólido y saturado casi siempre gana a un estampado cargado.
Los estampados muy pequeños o con mucho contraste vibran en cámara y distraen del momento. El blanco muy puro también es delicado: en calles con sombra puede quemarse o verse plano en las fotos.
Barcelona se camina mucho durante una sesión, y las calles del centro son de adoquín irregular. Un calzado cómodo que se pueda cambiar entre paradas ahorra más de un tropiezo, sobre todo si hay tacón de por medio.
«Una preboda no es un ensayo de la boda: es la única sesión en la que solo importáis vosotros dos, sin invitados, sin horario de banquete, sin prisa.»
— Por qué recomiendo hacerla casi siempre
Contadme qué días tenéis libres y buscamos juntos la luz y los rincones que mejor encajan con vosotros.
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