Es una pregunta que me hacen muchas parejas cuando les cuento cómo trabajo: ¿de verdad merece la pena fotografiar los preparativos? Mi respuesta es siempre la misma: sí, y cada vez lo tengo más claro. La historia de una boda no empieza en la ceremonia. Empieza esa mañana, con los nervios, las risas, el café que se queda frío y la gente que más os quiere entrando y saliendo de la habitación.
Me gusta contar historias, y una historia sin principio está coja. Abrir un álbum y encontrarse de sopetón con la entrada a la ceremonia es como empezar un libro por la mitad: no te han presentado a los personajes.
Lo que solo pasa antes de la ceremonia
La ceremonia está más guionizada: hay un orden, unos tiempos y poco espacio para la improvisación. Los preparativos son justo lo contrario. Ahí reinan la espontaneidad, los imprevistos y, sobre todo, los nervios. Un regalo que no esperabas, una amiga que llega por sorpresa, tu madre que se emociona al verte con el vestido, el padrino peleándose con los gemelos de la camisa.
Son momentos que no se repiten y que, si nadie los fotografía, se pierden. Y hay algo más: ninguno de los dos vive la mañana del otro. Después de la ceremonia viviréis el día juntos, pero lo que pasó en cada casa antes solo lo vais a conocer por las fotos. Por eso los preparativos tienen un valor único.
Dos fotógrafos: uno con cada uno
En todos mis packs vamos dos fotógrafos, y los preparativos son la razón principal. Mientras uno está con la novia, el otro está con el novio, o con las dos novias, o con los dos novios. Así ninguna de las dos mañanas se queda sin contar, y cuando os veáis por primera vez en la ceremonia, las fotos de antes cobrarán todo su sentido.
Consejos para unos buenos preparativos
- Tiempo: suelo llegar unas dos horas antes de salir hacia la ceremonia. Da para el peinado, el maquillaje, los detalles y los momentos con la familia sin ir con prisas.
- Luz: si podéis elegir, una habitación con una ventana grande y luz natural. Es la mejor luz que existe para estas fotos.
- Orden: no hace falta que la habitación esté perfecta, pero quitar maletas, bolsas y botellas de agua del fondo ayuda mucho.
- Detalles a mano: tened juntos el vestido o el traje, los zapatos, los anillos, el perfume, el ramo y cualquier objeto con historia. Los fotografío mientras os arregláis.
- La gente: invitad a quien queráis que esté. Una abuela, una hermana o la cuadrilla dan a las fotos algo que ningún posado consigue.
Vuestro día, de principio a fin
Por todo esto considero los preparativos una parte imprescindible del reportaje. No como un extra, sino como el primer capítulo. Dejadme contar vuestro día de principio a fin, sin cortes.
Si estáis eligiendo fotógrafo, quizá os sirvan estas 5 claves para elegir a tu fotógrafo de bodas. Tenéis los packs en la página de tarifas y, si queréis saber si tengo vuestra fecha libre, escribidme.
















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